¿Qué hago con este hipocondríaco?

¿Qué hago con este hipocondríaco?

Todos conocemos a un hipocondríaco; ese amigo o familiar que al preguntarle cómo está, siempre está preocupado por su salud y sin haber pisado un consultorio médico piensa que con cada dolor de cabeza crece un tumor en su cerebro.

Lo que muchos desconocen es que detrás de tanta queja y dolencia, se esconde una enfermedad mental y muy real. La hipocondría es reconocida médicamente como un trastorno de ansiedad que provoca sentir miedo y preocupación excesiva relacionada a la salud.

Recuerdo que en una ocasión, una prima me dijo que podía tener cáncer uterino porque llevaba una semana sufriendo del estreñimiento más doloroso de su vida. Al buscar información sobre ese cáncer, descubrió que también el dolor pélvico que sentía, podría ser síntoma de la mortal enfermedad.

En su cabeza creó una película que incluía su muerte en pocos meses. Luego se dio cuenta que comer demasiados Mofongos de plátano, en sus vacaciones a Puerto Rico, le creó la incomodidad intestinal. Y así es como un hipocondríaco formula un diagnóstico imaginario que le crea tanta la ansiedad. 

Siempre han existido hipocondríacos, sin embargo este síndrome se ha vuelto común con la era de Internet y el fácil acceso a todo tipo de información médica. Y es que si duele una uña, sale una ronchita en la piel o se acelera el corazón, consultamos inmediatamente al Doctor Google, buscando una respuesta que puede provocar una preocupación mayor. 

¿Cómo ayudar a un hipocondríaco? 

  • Búscale ayuda: Como cualquier otra condición mental, el paso más difícil es aceptar y buscar tratamiento psicológico o psiquiátrico. Si es posible, acompáñalo a la cita médica para así recalcarle más adelante datos del diagnóstico y tratamiento.
  • Tenle mucha paciencia y empatía: Decirle que se inventa las enfermedades lo estresará más, empeorando su condición mental. 
  • Invítalo a distraerse:  A más tiempo que pase preocupado, más obsesionado vivirá. Invítalo a pasear, ver una película, preparar un postre u otra actividad que le distraiga. Mientras más ocupada esté la mente, menos oportunidad para agravar el supuesto y alarmante cuadro médico. Romper la cadena de pensamientos obsesivos sobre enfermedades es la cura para un hipocondríaco.

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