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Es hora de colgar los guantes
Es hora de colgar los guantes

Es tiempo de colgar los guantes

Por María Marín

Hay mujeres que parecen boxeadoras, se pasan toda la vida repartiendo puños a granel, pero no a otras personas y mucho menos a un saco de arena,  sino que se golpean a si mismas. Y qué muchos trompazos se dan; “¡Golpe bajo a la confianza, gancho de izquierda al amor propio y puñetazo directo a la autoestima!”.

Cada vez que te criticas despectivamente estás haciendo lo mismo que un boxeador cuando ataca a su contrincante en diferentes puntos del cuerpo. Poco a poco, lo debilita y finalmente lo derrota de tal forma que cuando cae al suelo no puede levantarse. Eso mismo es lo que haces contigo cuando te menosprecias; terminas noqueada con la autoestima por el piso, ¡y qué difícil es levantarla!

Algunas de las trompadas más populares con las que tal vez te atacas son: “Qué gorda estoy, parezco una ballena”, “Odio mi celulitis, no me cabe un hoyo más”, “Mis senos parecen dos huevitos fritos”, o “Estoy más arrugada que una pasa”.

Para de actuar como si tu y tu cuerpo estuvieran en un cuadrilátero. Date valor y deja de compararte con otras. La raíz de todas las inconformidades que tienen las mujeres se originan en la comparación. Cualquier queja o insatisfacción que tengas, viene de compararte; nadie protesta por  algo sin antesconsciente o inconscientemente haberse comparado con alguien que considera mejor.

El problema es que siempre va a existir otra que tenga más que tú, sea más belleza, más dinero, más inteligencia, más fama, más poder o más suerte en el amor. Pero al mismo tiempo, siempre habrá otra con menos belleza, menos dinero, menos inteligencia, menos fama, menos poder o menos suerte en el amor. Todo depende de cuál sea tu punto de comparación.

Si te paras al lado de una que tiene cuerpo de guitarra, cabellera sedosa y piel de porcelana como la hermosa Jennifer López, te sentirás opacada. Pero si te comparas con una de cuerpo ovalado, chaparra y cara malhumorada, como Paquita la del Barrio, sin duda, te sentirás la mujer más hermosa.

Deja de compararte, acepta que todas somos diferentes y cada cual tiene sus defectos y encantos. No existe el cuerpo, ni la cara perfecta. Para de actuar como si estuvieras en un cuadrilátero. No te sientas inferior, admira tus atributos. Es hora de retirarte del cuadrilátero y acabar la pelea. No importa lo que haya sucedido anteriormente en tu vida,  hoy puedes tomar la decisión de quitarte los guantes y ser feliz.

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